MÉXICO

Hola, a todos mis lectores. Hace tiempo que no me pongo a escribir en mi blog y cada vez lo hago con menos asiduidad, en un principio por falta de tiempo, pero últimamente por falta de hacerlo por sistema y: lo uno me ha llevado a lo otro. Sin embargo, tengo un acontecimiento importante que no admite demora: México y no me refiero al mundial.

Hace unos días descubrí los entresijos de la Ciudad de México, desde el famoso epicentro; el Zócalo, hasta barrios como Coyoacán, también de corte hispánico o los canales de Xochimilco, con sus coloridas barcas cruzando los jardines flotantes sobre los que se construyó la gran ciudad. Sin embargo, por encima de toda esta arquitectura particular, de la que se puede adquirir información en cualquier página turística, sus gentes, su sentir y su vivir.

Hacía tiempo que quería conocer esa “Nueva España” que ya hace 2 siglos se transformó en México y era el dato al que podía acudir. Pero, además, gracias a mis amigos; ya familia, mexicana, me había encariñado de sus habitantes.

La verdad es que te hacen sentir como en casa por lo cercanos, serviciales, expresivos y fiesteros que son.

El modo con el que se ganan la vida es muy diverso, desde el que se observa en el polémico barrio de “Tepito”, lleno de tiendas ambulantes que prometen vender todo tipo de artículos de calidad por poco dinero e incluso aquello que es ilegal, hasta cualquier otro oficio en los diversos sectores que ofrece la ciudad. Puedes encontrarte con gente muy humilde que vive al día y descansa sobre una manta bajo su puesto de venta de artículos, hasta los míticos “Tunos” que también pululan por la parte virreinal al son de sus canciones. Pero eso sí, la música está presente en cada rincón, en sus diversas modalidades, sin olvidar los mariachis.

Aunque, yo me quedo con, la BASÍLICA DE GUADALUPE, tanto la antigua como la moderna y la del “Cerrillo”. Toda la plaza y sus inmediaciones repletas de tiendas y lugares donde comer, tiene ese espíritu especial, que te acerca a entrar en las numerosas iglesias, disfrutando de sus misas, para estar más cerca del cielo, si el tiempo te lo permite. En julio puedes vivir los efectos de las cuatro estaciones del año en un solo día.

Para ir concluyendo, diría que cumplí uno de mis sueños, pidiendo y dando gracias en esa Basílica llena de historia, que he recogido en mi libro LA CONQUISTADORA GUADALUPANA, Y recorriendo El Zócalo entre la belleza de su CATEDRAL y por otro lado ese sincretismo que se siente bajo la atenta mirada del Templo Mayor, con miles de almas sacrificadas por agradar a supuestas deidades, en su haber. Y, para terminar: disfruté del reencuentro en MONTERREY, lugar lleno de montañas, como la denominada, “Cerro de la Silla”, con mi familia mexicana que nos atendió divinamente.

¿Qué mas se puede pedir? Qué México llegara a la final de fútbol y jugara con España. No fue así, pero las veces que ganó nos lo pasamos muy bien, haciendo nuevos amigos y disfrutando con nuestra familia allí. A mi que me gusta la historia, he de confesar que aproveché para destacar lo que nos une, evidenciando ese mestizaje que nos rodeaba.

Así es que me voy a permitir despedirme del modo que lo hacía cuando alguien, bastantes, me decían que querían ir a España por uno u otro motivo: pues serás bienvenido a tu madre patria.

GRACIAS por vuestra GENEROSIDAD. En especial quiero mencionar a Marcela, Manolo, Paulina y Fer. Sin vosotros no hubiera sido igual.

Se os quiere,

Carmen.

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