Hola a todos. Hace bastante que no escribo en mi rincón «privado» porque ando con mucho trabajo, pero esta es una ocasión importante que quiero dejar plasmada aquí, junto a los que alzáis la mirada.
El 7 de junio de este año 2026, día del CORPUS CRISTI, por fin, pudimos recibir al papa: León XIV . Durante muchos años esperamos a su antecesor, pero no pudo ser… esta vez, casi recién nombrado papa Robert Francis Prevost Martínez, SÍ.
Quizás por eso fuimos muchos a Madrid, sin pensárnoslo dos veces. Más de un millón de personas estábamos deseosas de oír al papa en un día tan señalado. Confieso que había tanta gente que nos fue imposible verlo de cerca. Pero las pantallas nos hacían partícipe de todo y los altavoces. Además, si alzabas la mirada, veías un hermoso cielo dispuesto a acogernos sin demasiado calor, ese hermoso momento. Al rededor, otros hermanos, cansados de tanta espera, tenían la misma ilusión.
La tensión estuvo presente también, pero todo se solucionó gracias a la filosofía de Cristo que anidaba en nosotros. Y canciones tan hermosas que nos recordaban que, «Nada te turbe, nada te espante. Quien a Dios tiene, nada le falta».
Para mí el momento más inesperado y que me mostró la buena organización que tuvieron las parroquias de Madrid, es que pudimos recibir LA EUCARISTÍA en un día tan significativo para ello. Fue en ese preciso momento cuando encontramos al Rey de reyes CERCANO y deseoso de ALIMENTARNOS.
Al final vimos hasta al rey de España saludándonos, pero a pesar de la emoción que ello conlleva, me quedo con ese trozo de pan VIVO en mi interior.
Todos los actos que realizó el Santo padre tanto en Madrid como en Barcelona y Canarios, estuvieron cuidados al milímetro, y muchos testimonios nos emocionaron. Me gustaría destacar de todos ellos, el que realizó en el Parlamento español, ya que a mi me encanta la historia y me preocupa la política, especialmente con la «cloaca» que está saliendo al descubierto por parte del gobierno actual que está en consonancia con toda la legislatura, sin presupuestos generales e inseguridades varias.
Me llamó la atención, de ese momento en el que el papa subía a la palestra para dar su discurso, como todos los políticos estaban aparentemente muy interesados y atentos. Incluso dieron aplausos al final del discurso, hasta casi romperse las palmas de las manos. Sin embargo se palpaba la hipocresía al vuelo. León mencionó nuestra historia de raíces católicas sólidas, empezando por la huella apostólica, luego los reyes católicos y continuando por el burgalés, Francisco de Vitoria y su labor, junto a otros muchos dominicos, en La Escuela de Salamanca, emitiendo lecciones magistrales como la valoración del ser humano. Allí se acuñó el concepto de DIGNIDAD inherente por naturaleza en hombres y mujeres. Después unió este hecho con la falta de humanidad que vivimos en nuestros días, poniendo límites a la vida sin respetar dicho término… Todos parecían atentos. Sus caras serías no mostraban ninguna emoción y el papa les recordaba que desde esas cámaras se tenía que defender el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural.
Destaco esto, porque me encantó verles a todos calladitos y respetuosos mientras les marcaban un gol y ellos lo aceptaban sin rechistar por unos minutos que seguramente no se volverán a repetir. Ese respeto hacía la persona del pontífice, me hizo entender, que a pesar de que la regresión hacía la dignidad humana sea un hecho, aún existe la esperanza. El papa fue muy comedido, pero claro a la vez. También habló de acoger al inmigrante y de respetar sus países para que no tengan que huir de ellos por la pobreza que generamos en ellos y la petición de adoptar tratados internacionales para solucionar los numerosos problemas existentes a este respecto.
Por todo ello, aplaudo su discurso cien por cien cristiano y le agradezco que el hecho histórico de España lo ensalzara, aunque fuera como introducción a los valores que tan significativamente han marcado nuestra patria. Desde la Asociación Histórica de la que soy coordinadora en Burgos, lo hacemos cada año, y sin duda esto ayuda mucho.
En fin, fue muy emocionante el ambiente allí por donde pasó, desde ese histórico discurso hasta cuando fui testigo, en la misa papal, de los cánticos de las monjas que viven en Burgos, IESU COMMUNIO y que no faltaron a la cita del Corpus en Madrid.
Pedí por todos y os llevo en el corazón por eso ALZO LA MIRADA también ahora para seguir en el compromiso de DAR lo mejor de mi.
Os quiere,
Carmen.










