Hola amigos. Hoy me apetecía hablar sobre uno de los grandes males de nuestra sociedad, la sobre explotación de los nuevos esclavos del futuro.
El otro día me dio por comparar la situación que vivían mis padres en su época con la mía y francamente no vi ninguna evolución, más bien una nueva esclavitud. Antes tenían menos poder adquisitivo, pero también tenían menos necesidades materiales para ser felices y se disponía de más tiempo libre para hacer cualquier cosa: andar, ir en bici, quedar con amigos, charlar de la vida o simplemente echarte una siesta. Pero ahora todas esas cosas, son un lujo y aunque las familias tienen coche, casa, ordenador…, poco pueden disfrutarlo y aún peor, las relaciones personales, quedan en un segundo plano, ya que todo lo supeditamos al trabajo.
No es de extrañar que muchas parejas solo se decidan a tener un hijo, ya que por un lado, tanto el uno como la otra deben trabajar para mantener la familia y sufragar los gastos que se ocasionan, pero además, el papel de la mujer sigue siendo el que predomina ante el cuidado de la familia y los quehaceres de la casa, ya que la educación que han recibido los hombres estos años atrás, aún es muy dependiente. Y ya se sabe lo que pasa cuando a alguien se le sobre carga de trabajo mientras el otro se resiste a cambiar su situación “privilegiada”, en momentos extremos…
En fin amigos, que o cambiamos el chip y paramos esto, o son muchos los problemas que tendremos en el futuro, un futuro que heredarán nuestros hijos y que en nada se parecerá al lugar idílico que nos gustaría que tuvieran.
El mundo en el que vivimos nos lleva al consumismo exagerado debido a la tremenda vorágine publicitaria a la que somos sometidos, de productos que quizás no necesitamos pero… Quizás el control y la conciencia de ello, pueda ayudarnos y colocar las prioridades en el sitio adecuado.
Además debemos recordar que hay niños esclavos que trabajan para nosotros; otros esclavos que enriquecemos a unos pocos hombres que intentan controlar nuestros deseos. Por eso es importante aferrarse a los sueños que siempre tuvimos y sólo Dios conoce.
Todo un reto que se nos presenta pero que si nos proponemos con seriedad, conseguiremos ganar y a enseñar a nuestros hijos a hacer un mundo mejor.
Quereros mucho todos, y escucharos que el AMOR todo lo puede.
LOVE, Carmen.