OCURRIÓ, Y EL MUNDO CONTINUÓ COMO SI NADA

bulimiaHola amigos. Hoy os voy a contar una historia que a mí me resulta, entre otras cosas, conmovedora. Hace unos días, oí la historia de una madre que contaba como su hijo padecía bulimia y lo mucho que le costó ayudarle. Ahora podía respirar, estaba más tranquila. Sabía que no podía bajar la guardia, pero su hijo llegó a estar tan al borde de la muerte, que había reaccionado finalmente, para decidir dejarse ayudar por diversos especialistas y salir de ese infierno.

Sin embargo, el oír a su madre hablar de su hijo, descubría la gran influencia que ella seguramente tuvo en esa aventura fatal. Lo describía como a un hijo lleno de virtudes y de fortaleza. Sus elogios eran tales, que los ojos del muchacho, al escucharla, no paraban de brillar. Fue precioso oírla y hermoso ver como aquel muchacho, ahora, tenía una fortaleza y madurez, por encima de la de cualquier muchacho de su edad.

Conocía a la perfección su enfermedad y sabía exactamente, como debía hacerle, cada día, frente. También advertía de los peligros que se encierran en la red, con miles de jóvenes, locos por adelgazar de cualquier forma, poniendo en riesgo su vida, esa vida que quizás, no sean conscientes del significado que posee, hasta que acaso, tengan también que llegar a esa oscuridad en la que te sumerge el tránsito a la muerte.

Él escapó a tiempo e intentaba advertirles a otros, aunque ya se sabe, muchas veces, no se aprende en “ojo ajeno”.  Sin embargo, lo que más me llamó la atención, fue escuchar a su madre explicar, como ella cada día que pasaba, se sentía a disgusto con su entorno. Estaba enfadada con todos, porque decía; que el mundo continuaba como si nada estuviese pasando y sin embargo, ella estaba perdiendo cada día un poco más, al ser más importante de su vida.

Esa impotencia, al sentir el desamparo de los demás, es lo que me lleva ahora a escribiros. Por supuesto que finalmente diversos ángeles humanos, llegaron en su ayuda, pero el resto, la molestaban, sin entender porque.

El caso, es que yo me siento identificada con ella. En varias ocasiones he sentido lo mismo y deseado, que mis semejantes, dejasen de pasar a mi alrededor, para ESTAR AHÍ, TODOS A UNA. Esa aceptación de las miserias que nos atacan, también a mí me pone enferma y pienso que el día en el que todos POR FIN REACCIONESMOS como verdaderos HERMANOS que creen que lo imposible es parte del pasado y no debe de estar en nuestro vocabulario, YA NADA NOS PODRÁ PARAR.

En fin, que me quedo con esa reflexión que deseaba compartir, para que una cadena de AMOR, continúe por este mundo, que quizás, aún tiene mucho que vivir para VIVIR.

LOVE, Carmen.