Hola amigos de mi blog. Aunque tenga este rincón literario poco frecuentado, mis ideas no dejan de pedirme compartir lo que surge de la investigación, la lectura y la experiencia.
En este caso quería hacer una crítica hacia un libro, recuperado de tiempos atrás, en los que, según el mismo autor: Wenceslao Fernández Flórez, el deseaba ser un crustáceo, allá por el 1938, en plena guerra Civil española.
Pero antes quiero hacer una mención al presente hecho fatídico que ha desolado a todos, también ocurrido en mi España querida: el accidente ferroviario de Urda (Toledo). En él han fallecido personas maravillosas: una de ellas es DANIEL Cabañas Cob, de 31 años. Era el sobrino de un buen amigo y sacerdote; Gabi, que dio la comunión a mis hijos con su gran carisma y corazón. Dani era maquinista titular y se encontraba haciendo prácticas para habilitarse en las líneas y trenes de alta velocidad. No hay palabras para describir el horror. La respuesta de los altos cargos es creerse que necesitamos la incompetencia que nuevamente, en menos de un año, han demostrado su pésima gestión… desde aquí mi total indignación y si aceptáis un consejo: hasta que no CAMBIEN CLARAMENTE la falta de mantenimiento, seguridad y TÉCNICOS tomando el MANDO, id en otros medios de transporte. Y por favor, VOTAD CON CABEZA y RIGOR, para que tantas fatalidades se queden atrás.
Ya dejo atrás este sentimiento de impotencia, si es que se puede, y me voy con Flórez y su TERROR ROJO.
Resulta que vivió un horror al ser uno de esos periodistas incómodos que relataban con maestría, situaciones incómodas para los políticos que buscaban imponer sus criterios sin respetar la LIBERTAD de aquellos que no piensan igual. Según sus palabras, no pretendía pertenecer a ningún bando, sobre todo porque Madrid recibía los bombardeos de Franco pero los milicianos, tan incultos como sanguinarios (atestiguado también por afines al movimiento pero instruidos), iban a buscarlo para “darle un paseíllo”: algo muy común en esa época. Es una experiencia que desvela la aventura agónica que vive para refugiarse en cualquier escondrijo abarrotado de almas sentenciadas por el terror rojo. El color tiene su significado: la influencia RUSA que saqueo España económica e ideológicamente de una manera brutal arrebatando la vida y la libertad del disidente.
Lo que más me ha llamado la atención es observar como el veneno que transmite cualquier ideología que no respeta la libertad de las diferentes IDEAS de los ciudadanos, son destructivos hasta alcanzar lo inédito. Me gusta el hecho de que Fernández hable desde su propia experiencia y que la esperanza nunca deje de brillar a pesar de los momentos en los que, en tales circunstancias, desease pertenecer a la especie crustácea. Además, sabemos que esta situación se da en cualquier bando, menos en el bando del AMOR.
En definitiva diría que la historia se repite una y otra vez siempre que dejamos pasar cualquier tipo de violencia que nos enfrente en lugar de crear el MODO de encontrar acuerdos que siempre implican más de humildad que de prepotencia.
Se os quiere,
Carmen.