Cuando se odia a lo «extranjero»

¡Hola amigos! Hoy nuevamente intentaré abordar un tema de actualidad desde un punto de vista CONSTRUCTIVO. Como últimamente recibo información sobre personas que ponen por delante, lo que denominan ‘sus intereses’ diferenciándoles de los de ‘ los otros’, desarrollaré  esta cuestión.

A lo largo de la historia el hombre ha intentado marcar su territorio en defensa de lo ‘suyo’ para abastecerse de lo fundamental para la supervivencia, pero realmente cuando ha tenido éxito es cuando ha trabajado en EQUIPO y se han REPARTIDO las tareas con otros grupos humanos, creándose así las sociedades que hoy en día conocemos y en consecuencia los numerosos avances tecnológicos de  los que disfrutamos.

Por ello se puede deducir que COMPARTIR Y COLABORAR es la opción que crea riqueza y bienestar social. Si sumas construyes si divides destruyes.

Sin embargo, nuestros instintos primitivos vuelven cuando sentimos peligro debido a la desesperación que relega a un segundo plano el pensamiento racional. Pero el retroceso en este aspecto puede ocasionar grandes males ya que vivimos cada vez más en un mundo interrelacionado que hay que asumir y saber gestionar para que funcione.

En la actualidad en España nos encontramos con ciudadanos provenientes de otros países con crisis terribles en sus lugares de origen y teniendo en cuenta que aquí tenemos nuestras propias desigualdades sociales sin resolver, se puede dar un rechazo a la ayuda del ‘otro’. Sin embargo menospreciar o permanecer indiferentes ante los sufrimientos de los demás, trae consecuencias negativas ya que genera sentimientos insolidarios e individualistas en aquellos que son olvidados y en quienes miran hacia otro lado, acallando sus conciencias con conceptos inciertos.  Y esto es justo lo que complica las cosas. ¿Quién no robaría si es necesario por dar de comer a sus hijos?

Llegado a este punto, me voy a soltar el pelo: Es muy fácil definir a unas personas como, de primera y a otros de segunda, por el hecho por el que se quieras optar: ser de otro país, religión, raza, ideología, sexo…, pero la realidad es que todos tenemos el mismo DERECHO a RECIBIR AUXILIO cuando lo necesitamos. De otro modo, nunca podremos pedir lo que no somos capaces de dar en situaciones de VULNERAVILIDAD de los que NADIE ESTAMOS EXENTOS y creo que es aconsejable que antes de que la vida nos ponga en esas circunstancias, seamos capaces de EMPATIZAR con el prójimo y verlo como a un ser humano que sufre y ama como cualquiera.

Por todo ello creo justo y necesario que entre todos, sin diferencias, nos ayudemos mutuamente y tratemos de hacer una sociedad equitativa para que esa misma medida se dé siempre con y para todos. TODOS SOMOS DIGNOS. Si acaso, podremos exigir UN USO RESPONSABLE por aquello que se ofrece: comida, dinero, trabajo, integración…, pero no desamparo. Hay sitio para todos si nos organizamos bien y esa es una exigencia que debemos pedir a las personas que se dedican a gestionar los recursos, no para que creen desigualdades, sino para que construyan un mundo en el que TODOS QUEPAMOS ya que disponemos de recursos suficientes mal repartidos. Pero UNIDOS SIEMPRE SEREMOS MÁS FUERTES PARA LOGRAR RESOLVER LO QUE NOS PROPONGAMOS si por delante de todo está EL RESPETO.

LOVE, Carmen.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *