Hola amigos de mi blog. No podía dejar pasar sin comentar un día tan señalado para mí, como el día de la Virgen del Carmen.
En anteriores ocasiones he contado brevemente cómo surgió esta devoción y advocación que tanto veneran los marineros, como a esa estrella ✨ en la noche que los protege con dulzura y AMOR. También con su relación con el monte del «Carmelo», de donde viene su nombre y la forma tan genuina con la que la reciben la orden de los Carmelitas, que hasta nos regalan un trozo de su túnica marrón, para que Ella nos proteja, como prometió y nos lleve al rey de los cielos y la tierra, algún día. Aunque hay un suceso aún más cercano a mí y no es meramente la elección (no al azar), que tuvieron mis padres por nombrarme así.
Desde niña, me ensimismaba un cuadro que había en mi habitación dibujando ese bello rostro, junto a Jesús en sus rodillas y los escapularios dispuestos junto a sus píes para que las almas del purgatorio las recogieran y se salvaran. Por más que lo miraba, no me cansaba y trataba de descifrar el mensaje.
Supongo que no es mi hora de hacerlo por completo aún, pero tengo la sensación de que mi espíritu, de algún modo, siente cerca ese enigmático mensaje y sin ser del todo consciente, trata de ser un pequeño escapulario en un mundo que parece que de un momento a otro va caer a la deriva.
Sea como fuere, os invito a que dediquéis un poco de vuestro tiempo a esa bella dama que tanto AMOR supo dar al niño Dios y que susurréis su nombre desde el fondo de vuestro corazón, pidiéndole que os acerque al misterio de la salvación. Cerrad los ojos y sentid su presencia, invocándola. No os defraudará. Así lo demostró ante Dios y también lo hará ante cualquiera de nosotros, sus hijos.
Gracias madre por tu «SÍ» para ser parte esencial del plan de Dios y protégenos a todos.
¡Dios todo lo hace perfecto!
LOVE, Carmen.
