
«No todo es lo que parece»
Hola amigos, ya han pasado unos días y hoy por fin puedo hablar de ello. Volvió a suceder, el día antes de Noche Buena. Un ser extraordinario, de corazón limpio, enérgico y lleno de sueños, se enfrentó a su vulnerabilidad en un coche, con su primo, un día de niebla y encontró lo más injusto que hoy en día prevalece, la muerte.
Sólo tenía 22 años, para sus amigos era un amor, para su prima era un ejemplo a seguir, así lo quiso decir en su funeral, pero no pudo…, y para su madre, la luz de su vida…
En el tanatorio me acerqué a ella, Mari Paz, justo al día siguiente del fatídico día, pero estaba rota, no podía ya siquiera llorar ni casi respirar, la mantenían de pies su mejor amiga, familia y sobre todo, un montón de pastillas y pastillas…, y sencillamente no supe que decir porque nada se podía decir, yo que tengo hijos, lo sé. Es cierto que la abracé, aunque estoy segura de que ella ni se dio cuenta.
En fin, amigos, que estoy más que harta de darme cuenta de que la muerte no es para nada parte de la vida. La muerte no es más que una “putada” de nuestra actual situación lamentable, en la que la miseria convive con nosotros mostrándonos sus múltiples caras amargas.
Entiendo a los médicos, psiquiatras, pensadores, filósofos…, dándonos ese mensaje de aceptación, ya que piensan que así nos ayudan a superar algo insuperable y a seguir adelante con nuestras vidas, hasta que de nuevo, ese momento nos quite todo a nosotros también.
Sin embargo confieso que yo debo de estar loca o algo así, porque no me resigno a estar programada para aceptar la muerte. Sencillamente, quiero que desaparezca y deje a la vida actuar en plenitud. Sé que es todo un reto que a priori parece imposible, pero francamente, merece la pena sí eso hace que por fin pueda recuperar a mi madre, Lucía, a mi padre, V.Mariano, a mis jóvenes amigos, Ralf y Victor, a mis abuelos, tíos, suegros, a mi joven primo… y tantos y tantos que ya están y otros que estarán y estaremos en esas circunstancias, cuya única utilidad para mí, es quizás, darnos cuenta de lo poco que podemos ser y lo mucho que seremos, con quizás, tan sólo una humilde y valiente decisión…
No sé casi ni cómo empezar, sólo conozco a otro loco que un día dijo que la iba a mandar a donde ya sabéis y que nos liberaría de ella un día. Voy en su dirección porque, entre otras cosas, responde a mis expectativas y espero saber seguir andando en el camino de esa esperanza, para que un día encuentre eso que tanto busco, llenándome de esa alegría cada día, disfrutando de lo bueno y mágico que aún tenemos, por un mañana mejor en el que toda esta pesadilla haya servido para darme cuenta, de lo que realmente quiero y valoro; La auténtica vida, aliándome a esa energía tan poderosa que lo puede todo, EL AMOR INCONDICIONAL.
Y permitidme la ironía, a los resignados, buena suerte, la vais a necesitar…, pero la tendréis porque por lo que yo sé cuando escucho en ese interior de niña que aún conservo a veces, así de estupenda y generosa es LA VERDADERA VIDA.
IAN, Esto no es una despedida, hasta la vista, ¡preciosidad!…
LOVE,Carmen