¡Hola precios@s! Me he propuesto hacer una pequeña crítica a todos los que pedimos orando, rezando o refunfuñando, pero que luego a veces salimos a la plaza y nos escondemos tras el burladero.
Quizás la oración debería ser meramente para recoger el valor suficiente como para salir a la vida y coger al toro por los cuernos según se nos presente, porque si una cosa está clara, es que de sobra ocurrirá lo que debe ocurrir, nos pongamos como nos pongamos, por tanto, quizás lo mejor es tener la seguridad de que si sabemos lidiar con ello, obtendremos beneficios, mientras que si nos empeñamos en escapar, podría ponerse en nuestra contra.
El otro día, viendo en youtube al “encantador de perros”, Cesar Millán, me fijé que hasta los perros captan ese tipo de actitud o energía en nosotros. César explicaba que si ves a un perro corriendo hacia ti y decides ponerte nervioso y correr, serás su víctima, mientras que si cambias tu postura y tratas de relajar y controlar la situación, el animal se aplacará.
Podréis pensar que es una bobada, pero yo creo que se puede aplicar para todo en la vida si muestras firmeza en tus pretensiones y seguridad en que lo vas a conseguir en lugar de “marear tanto la perdiz”.
En definitiva, rezar sí, pero para llenarte de valor y salir a la vida dispuestos a triunfar. Dios conoce antes que nosotros muestras necesidades y nunca abandona a los suyos, NUNCA.
Camina seguro y tranquilo, todo irá como debe ir, BIEN.
LOVE, Carmen.