Página 108 del libro. Aquí el casi recién estrenado, Mariano (si leéis el libro me entenderéis mejor), es testigo de una de las intervenciones de Jesús y sus apóstoles.
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―Parece que el Maestro ha hecho amistad con una samaritana ―les decía mientras ellos acudían a ofrecer a Jesús de comer, y Él simplemente les trataba de explicar que no era momento de eso.
―¿Qué ha ocurrido? ―siguió interesándose Santiago, que era el único que permaneció hablando con Mariano.
―Que como siempre, vuestro Maestro ha sabido escoger el contacto adecuado para hacerse con las masas. Dicho de otra forma, ha hablado con una amable mujer, que ha caído cautivada ante sus palabras.
―¿Con una mujer y encima samaritana?
―¿Qué pasa, los samaritanos tienen la lepra, y si encima son mujeres, les sale fuego por los ojos? ―replica Mariano, intentando contener su indignación.
―¡Oh, vamos!, las mujeres tienen otras funciones, y los samaritanos no son de los nuestros.
―Pues, sorpresa, los samaritanos son muy queridos por Dios, y las mujeres más ―respondió chulescamente, como saliéndole del alma.
―Tú siempre las tratas de forma diferente, ¿verdad? ―insinúa Santiago.
―Por eso me adoran ―presume Mariano, consiguiendo que una fuerte risa procedente de Santiago, llamase la atención del resto.
―Tenemos aquí a todo un conquistador ―señala Santiago, mientras todos miran con escepticismo a Mariano, que siente cómo aquellos hombres lo aceptan porque Jesús lo hacía, pero que en realidad no sentían demasiadas simpatías por tan extraño hombrecillo.
¿Qué narices hago aquí y cómo salgo de esta?
Página 50 del libro. Aquí se puede ver un poco, como la protagonista lucha por sobrevivir en un lugar casi desconocido para ella. ¿Qué cómo llegó allí?. Eso hay que leerlo…
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Cuando al fin recogió algo de miel, queso, pan y unas cuerdas, que colocó en un trapo de cuero atado a su cinto, y consiguió adquirir la suficiente seguridad en sí misma como para salir ahí fuera, reproduciendo lo que había visto hacían los hombres, un imprevisto frenó su esperada escapada. David entraba inesperadamente en casa para recoger un trozo de pan que su madre había olvidado en la casa. María, al verlo llegar, inicialmente, decidió esconderse, pero aquella vieja casa no tenía muchos rincones en los que hacerlo, por lo que simplemente se topó directamente con el muchacho, sin saber qué hacer o decir.
David la observó primero extrañado y algo asustado, pero inmediatamente después, ciñó el entrecejo, a la vez que una gota de sudor empezaba a asomarse por la frente de María, que permanecía inmóvil, mientras intentaba hallar una solución, ya que una cosa la tenía muy clara, bajo ningún concepto soportaría ni un minuto más la humillante situación que había vivido hasta ese momento, si tenía que robar, robaría, si tenía que mentir, mentiría y si tenía que amordazar a aquel muchacho cuya mucosidad siempre tenía protagonismo, lo haría sin dudarlo.
Pero porqué abriría yo la boca…
Página 31 del libro, diálogo entre la protagonista, presidenta del gobierno español y un sacerdote, tras un discurso algo polémico que, ésta, dió en Salamanca y donde el tema de la religión sin propiciarlo directamente por la presidenta del gobierno que da la charla, queda casi excluido.
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―Yo solo entiendo que el fanatismo religioso no admite a homosexuales, entre otros miembros de la sociedad, por no hablar de la cantidad de acontecimientos injustos en la vida que ese Dios permite.
―¡Siempre echando la culpa de lo que hacemos a los demás! No creo que Dios haga injusticias, ni que seamos nosotros los mas apropiados para juzgar lo que desconocemos. Y con respecto a los homosexuales, Cristo no los condena, y Él es el que ha dado término a la ley, porque es el que puede hacerlo al ser Dios mismo. ¡Ve como no ha leído a Cristo!
―No se ha parado a pensar que quizá sea todo una falacia, que un buen hombre llamado Jesús, con una considerable pedrada en la cabeza, hizo creer a sus discípulos deseosos de vivir la experiencia que Éste les prometía. Él muere, desaparece su cuerpo y deciden exagerar sus testimonios para darles más credibilidad, pero la realidad es que Dios es, si existe, un terrateniente al que no todos le importan.
El padre Ángel, permanece unos instantes pensando cuál puede ser el motivo por el que llega a tales conclusiones, para exponer la mejor respuesta.
Mensaje, «Ella estuvo allí»
“Ella estuvo allí”, te ofrece un mensaje; “La vida está llena de magia, pero la rutina diaria nos hace olvidarlo. En esta aventura extraordinaria, despertarás todo el potencial que hay en ti, sólo abre tu mente, emociónate y disfruta cada momento, para que quizás, en este viaje también encuentres tu destino. ¡Vívelo!”
NOTA DE PRENSA
El relato para reencontrase con Jesús de Nazaret
TÍTULO: Ella estuvo allí
AUTOR: Mª del Carmen Sanz Pascual
FORMATO: 150×210
ISBN: 978-84-15490-77-7
PÁG: 376
PVP (sin IVA): 20,49 € libro físico – 2,90€ ePub
De la mano de Mª del Carmen Sanz Pascual nos encontramos con “Ella estuvo allí” un relato innovador con el que regresaremos a la época de Jesucristo acompañados de María, la protagonista de la obra. María es la actual Presidenta del Gobierno, una mujer fuerte y capaz, que pretende sacar adelante una propuesta muy polémica. Debido a sus vivencias personales la religión ha quedado apartada de su vida, pero el destino pone en su camino a un sacerdote que conseguirá que, involuntariamente, se enfrente a esos miedos que no le dejan descubrir algo que la incomoda, al percibirlo, fuera de su control. Quién podría ver dentro de ella, le hará llegar algo más que una vieja Biblia, a través de este entrañable párroco y un absurdo accidente que le transportará al pasado. Así sus creencias darán un vuelco, influyendo también, en su política de gobierno y en su ámbito familiar.
El libro se estructura a partir de un salto a la época de Jesús de Nazaret, pero mantiene en todo momento una buena línea cronológica que permite que el lector no se pierda, relacionando los pasajes del Nuevo Testamento con la vivencia que experimenta María en ese escenario. Se compone de una narración ágil, bien guiada que nos transporta a un pasado que todos conocemos, visto desde una nueva perspectiva que ambiciona descubrir en el ser humano, todo su potencial.
La autora quiere representar, a través de este relato, a esa parte de la sociedad que ha perdido la fe y que cuestionan las enseñanzas cristianas. Por medio de su novela, pretende encontrar la vida y obra de un Jesús de Nazaret, justo antes de que el hombre recogiera ese mensaje y utilizando su propio criterio, le atribuyera verdades absolutas, olvidando que Él aseguró, seguir guiando al hombre, con el Espíritu que habita, en cada uno de nosotros.